12 de septiembre de 2011

Romeo and Juliet

Una vez pense tenerlo todo... hasta que te conocí.




171 days since we've have been together







Soy más feliz que nunca

9 de septiembre de 2011

PARA VOLVER









Sé que algún día tengo que volver a ese lugar. Extraño la rutina rara que tuve ese mes. Tomarme el tren una semana seguida de Sorrento a Nápoles, ir y venir, aeropuertos, extraño el desorden de Termini y el peligro de Nápoles. Extraño la playita y tener nuestra propia sombrillita y reposeras reservadas en Lido di Jesolo. Lo depresivo y original que es Venecia, las iglesias llenas de oro, que encima te piden que te tapes los hombres y las rodillas con 29°c de calor. LAAAAA y lo lindo que es Capri, ¡que frescura por favor! Extraño a los parientes que tuve que ir a visitar sin interés pero que se notó que eran buena gente, la emoción de esos tanos cuando sabían que había parientes. Me causa risa todavía pensar en todos los viejitos de ese pueblito que ni me acuerdo el nombre, buscando al viejito Lavino Piccirillo. Y al otro día ya nos invitaban a comer y el hermano con su mujer que no paraban de decirnos “pa dormi y pa manjare”, la gorda que sacó la foto de mi abuela nely ‘¿ma eta quie e?’ Las personas atendiendo los celulares ‘prego’ y el ‘graccie’ o ‘escuse’ o como se escriba. Quiero aprender italiano, fue como si habláramos en español, no me acuerdo de que nos hablaran en un idioma diferente. Es hermoso. Tenía razón Liz Gilbert con que el idioma parece una melodía, y que Italia es sin duda el país del placer, de la comida y de la alegría. Extraño también el aeropuerto Madrid Barajas y toda su arquitectura moderna, los pelotudos de Iberia y las gallegas que ((hablaban medio gallego, lógico)) y te decían ¿masitas de canela? Hasta que se avivaron que  tenían que dejar de regalar comida y empezaron a vender toda la comida en los vuelos cortos, por lo tanto, nos cagabamos de hambre. ¡¡Mi tía Pilar!! Qué risa, un genio, un genio. El hotel Axor barajas, qué lindo hotel, qué lindo el shopping que estaba cerca de ese hotel, ¡¡el gift shop de cosas raras!! Y el guía del Tour que nos dio las instrucciones: si algún día paran en ese hotel y quieren ir desde el centro histórico hasta el hotel tienen que tomar el metro línea 5, y luego el bus 77, todavía lo recuerdo, si algún día vuelvo, ya sé cómo hacer. Y parís, que lindo es París, a pesar de la zona horrible en la que nos dejaron (nunca vallan al hotel Iris), pero, pisé el puto cero, así que a Francia, voy a volver, según me dijeron por ahí. El barrio latino, ay, y el montecito donde pintan los Impresionistas, Notre Dame con su arqitectura y toooooodos sus significados. El Louvre, qué ganas de quedarme mirando la pintura de la revolución francesa de Delacroix, que ganas de volver al Prado y llevarme conmigo a Las Meninas de Velázquez, aunque un poco pesadito iba a ser. Qué ganas de volver dentro de 10, 15 años y ver como cambió el Louvre, de ver como la gente sigue llendo a la maravilla de la Torre Eiffel, sacando fotos, subiendo, llendo al restaurant de lujo del primer piso, que debe salir dos piernas, un brazo y un ojo, pero la gente va. Los africanos vendiendo llaveros clásicos ahí abajo y los policías corriéndolos en bicicleta. Los árabes que te insisten que le compres cosas con cara de malo y me dan miedo. Estar meandose e ir a un restaurant, meterse directamente al baño y después hacerse el pelotudo que querías comer pizza y pizza no había, entonces irte mientras el mozo franchute te caga a putiadas que apenas entendes. Mearse de la risa y pasar buenos momentos, sentarte a la orilla de Siena y ver a los turistas como vos pasar gritando y saludando a los que están sentados. Ahí tengo que volver de alguna u otra forma, a conocer más, a ver más, y a otros lugares quizás tan hermosos como ese. Con otras personas, quizás dentro de muchos, muchos años, pero le perdí el miedo a los aviones, le perdí el miedo al tiempo. Juré que ahí iba a volver con quien quiero, y si puedo, lo voy a hacer.

28 de agosto de 2011

reflexiones estúpidas a las cuatro de la mañana.


Estoy volviéndome tan loca como para llegar a convertir una metáfora en una filosofía. Ya lo dije varias veces. La vida es un libro. Un libro que no tiene nombre. Los escritores o el escritor de ese libro, a veces es injusto, pero cuando lo es, por algo lo es. Puede que sea injusto con la persona inapropiada, pero para ser justo con el otro. Se cansan de los personajes. A veces los sacan de las historias para poder causar una consecuencia en otro personaje. A veces hacen que pasen cosas tristes para evitar cosas aún más tristes, o para crear momentos felices a partir de momentos de sufrimiento. Hacen que la gente sonría, se enamore. Hacen que otra gente sufra y llore. Hace que todos sus personajes vivan una vida que sea digna, y hace personajes de vidas indignas que hace que la vida de otros sea digna. Inventan cosas nuevas. Debo admitir que estos escritores o este escritor es muy inteligente. Definitivamente no es humano, crea a los humanos en su libro, un libro con capítulos de hojas desordenadas y entrelazadas. Esta filosofía del libro es literal. Es un sueño o la imaginación de alguien. Alguien lo tiene que haber inventado, ¿realmente existimos? ¿porque se van las personas? ¿porque nacen? no soy la única que se lo puso a preguntar. Realmente nunca voy a llegar a saber si la parte del universo desconocido es un mundo aparte, si hay vida en otro planeta o si directamente esta vida existe. Pero sé que tengo que vivir las hojas de este libro a más no poder. Hasta que mi querido escritor le quiera poner fin a mi historia, yo no voy a salir de esos renglones. Voy a hacer lo posible por permanecer. El destino está escrito, pero no me voy a rendir de que este escritor deje de escribir sobre mi, mi vida va a ser interesante, es interesante, y a este escritor no me tiene que sacar nada, porque dejará de serlo y mi capitulo le faltan millones de hojas por escribir, 
¿cuándo mejor que hoy para decidir si quiero permanecer en esos billones de renglones y si quiero disfrutar al máximo mis hojas?
Hoy más que nunca, quiero vivir a pleno. pero en tu companía 

Haz que la vida siempre arda con la llama más intensa. El retrato de Dorian Grey

15 de agosto de 2011

¿Has amado alguna vez a alguien hasta llegar a sentir que ya no existes, hasta el punto en el que ya no te importa lo que pase, hasta el punto en el que estar con él ya es suficiente, cuando te mira y tu corazón se detiene por un instante?.

Yo si.